Primera jornada con los niños

Primera jornada en el Taller con los niños

Después de presentarme y hablar del proyecto con sus padres la semana pasada , arrancamos hoy con el primer día de trabajo con los 13 niños protagonistas de esta fase de La Danza de la Vida. Como primera jornada y para ir calentando motores Juan Pedro y Aten les han propuesto varios ejercicios de psicomotricidad que han disfrutado de lo lindo.  Nos han contado también  la especialidad que tiene cada uno.

Miguel haciendo de fotógrafo en el Taller del La Danza de la Vida.

Miguel haciendo de fotógrafo

Sin embargo Miguel, más tímido que los demás,  no ha querido participar en las actividades del grupo. Juan Pedro le ha dicho que necesitábamos un fotógrafo para ir retratando las sesiones y se ha lanzado a ello con mucha energía.  Para ser la primera vez que tomaba fotos no lo ha hecho nada mal.  Una prueba de ello son las que aquí os mostramos.

Ana Belén, una amiga que trabaja de payasa de hospital, me ha comentado unas bonitas palabras que me gustaría compartir con vosotros:

“ El niño es niño hasta el final, de la misma manera que su fin de semana dura hasta que están saliendo el lunes a la escuela, mientras que para muchos adultos el fin de semana empieza a acabar el domingo después de comer. El primer día que trabajé de clown de hospital, llegué pensando que vería dolor y tristeza en las habitaciones de los niños enfermos y sin embargo me encontré con un ambiente lleno de risas y juego. Allí puedo olfatear la vida y la muerte juntas, tan juntas, tan una…tan nosotros.  No está lejos, está aquí. Y esa manera de morir de los niños, me enseña a mi a vivir, a vivir aquí y ahora, a vivir esto que tengo ahora. Me pone en el más puro presente. “

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Al escondite con la muerte

Al escondite con la muerte

Fotografía de Jero Molero, para el documental La danza de la vida.

   Parece que en nuestra sociedad occidental no se nos da muy bien lidiar con ella. Muchos pretendemos vivir indefinidamente y que la fuente de la felicidad consista en adquirir poder, riquezas o belleza. Nos escondemos de la muerte y por tanto, escondemos la muerte de nosotros. Preferimos no pensar o hablar sobre ella. Al ser testigos de sucesos o catástrofes, nos consolamos pensando que no nos ha tocado.

Somos como niños que se tapan los ojos jugando al escondite y se figuran que nadie los ve.